domingo 3 de mayo de 2009

Sin Palabras

No me he contagiado del virus H1N1, estoy vivita y coleando, pero la verdad ante tanta mentira-verdad, estira y afloja, chismes y notas rojas, además de propaganda electoral velada (¡¡candidatos regalando termómetros digitales en la Macro Plaza!!) he preferido guardarme en casa el mayor tiempo posible, lejos de los cubrebocas de magitel, de los psicóticos y alarmistas.
Ya mero regresamos a clases.

miércoles 15 de abril de 2009

Folclor Urbano

Fue un domingo, el pasado para ser exactos. Eran como las 13:00 h, o eso quiero pensar porque la verdad ese día no tuve noción del tiempo, con el cambio de horario se descompone mi reloj solar interno y me tardo en sincronizarlo. Les decía, el domingo, tras un desayuno familiar en la falda de uno de los cerros emblemáticos de la "Ciudad de las Montañas", el de las Mitras, pero por el lado de Santa Catarina, mi hermana nos invitó a una ecléctica excursión, ir al "Mercadito" que se pone por su casa. Tras un análisis climático y de las actividades por hacer, así como de la posible experiencia, la moción fue aceptada, y nos dirigimos al mercadito.
Entrar (¿o salir?) a ese lugar significó mucho para mi, como recordarán, estoy en la crisis de los treinta y de alguna forma u otra estoy planteando tantas preguntas de la existencia como si tuviera 5 años. La experiencia en ese momento se volvía hasta fóbica, mis cinco sentidos estaban conectados con ese presente y mi pensamiento conectaba a ese presente con el pasado.
De la niñez recuerdo un montón de techos rosados de tela, cubriendo estructuras metálicas básicas, las cuales podrían estar sosteniendo una tabla llena de verduras, implementos para la cocina, fayuca o ropa nueva (barata). En los pasillos centrales podía haber otras tantas cosas: carritos de paletas, tejuino, pajareros y vendedoras de tortillas moradas y pinole. El piso era empedrado, y era imperioso ser precavido, para no atinar a la falta de una piedra y así atinar a un charco o a una torcedura de tobillo. Aunque parezca raro, no recuerdo olores de ese lugar, a pesar de ir prácticamente cada semana a surtirnos de frutas y verduras. Todos los mercados sobreruedas de Michoacán y aún los de la Cd. de México son similares.
Tras algunos años de vivir en Monterrey, quizá dos, y después de haber conocido las "Pulgas" más famosas, conocí un "mercadito". Era un lugar novedoso, desconocido hasta el momento, aunque el concepto es el mismo. En estos mercaditos había (hay), puestos de fayuca, loterías, ropa usada, ropa nueva, tostadas cocidas en manteca segregada por un chicharrón que pasó anteriormente por el mismo cazo, comida preparada, elotes, conchitas, mascotas, etc.. El mercadito que conocí nos tuvo como clientas durante algún tiempo, era una parada casi obligatoria después de comer en la casa de unos amigos de mis papás. Mientras los hombres platicaban del trabajo, todas las mujeres huíamos al mercadito, a ver y a comprar aunque fuera una bolsa de tostadas mantecosas para comerlas con salsa y crema. En su momento y por razones que no he analizado a fondo, el paseo nos dejaba "buen sabor de boca".
El domingo pasado, unos 10 años después, mi sabor de boca cambió. El calor, el sol, la multitud, los ruidos, los aromas y las imágenes aturdieron mis sentidos. En la entrada, había un puesto de enseres de cocina usados, un poco más adelante, un tendido (ni a puesto llegaba) de chácharas dignas de un basurero: monos, dedales, pedazos de ésto, pedazos de aquéllo; más adelante, fayuca... luego, películas "clonadas" (su concepto de clon difiere del mío, por cierto). Un poco más allá, un puesto de peluches empolvados y juguetes babeados por generaciones anteriores. Más allá, puestos de frutas y tepache, "yukies" (raspados pues), "smoothies", joyería de fantasía, reparadores de joyas, relojeros y mascotas. Y todo esto se repitió por unos cuantos metros más, creo que ellos están muy seguros de ese dicho que reza "El sol sale para todos".
Los puestos que me sacaron de mi ser y me dejaron meditando por unos cuantos días, fueron precisamente los de las mascotas. Una jaula comunitaria para un montón de cardenales, cenzontles, canarios, y otras especies más y al lado, una caja de cartón cubierta por una sábana que alojaba a unos cuantos pericos que apenas empezaban a emplumar. En otro puesto, bajo una sombrilla de playa, un señor con un montón de vasitos desechables con un poco de agua, conteniendo una tortuga "japonesa" con el cuello estirado, quizá tratando de lucir hermosa para que un niño la sacara de ese infierno (imaginen a 30 tortuguitas en un vasito cada una con el cuello estirado)
Terminado el recorrido por aquel lugar, fuimos en busca de sombra y agua y aún sigo buscando respuesta a preguntas, algunas relacionadas con esa forma de manutención y existencia, (muy respetable), otras relacionadas con mi propia existencia y el legado para mi hijo.

Como no puedo poner un enlace en el título, les dejo la definición de Folclor, según la RAE.
Folclor. 1. m. folclore.
Folclore.
(Del ingl. folklore). 1. m. Conjunto de creencias, costumbres, artesanías, etc., tradicionales de un pueblo.
En pocas palabras, se puede escribir folclor o folclore en español y podríamos escribirlo en inglés usando comillas.

viernes 3 de abril de 2009

Recordatorio

Esta entrada solo tiene como fin crear una nota de recordatorio de lo que tengo que analizar más a fondo, se trata del "trabajo" en los cruceros.
Los hay variados, están los limpia carros, los limpia vidrios, el vendedor de cacahuates, el de autopartes, el de las muñecas, el de los jugos, el de las rosas, el del comedor infantil ("fantasma"), el del periódico, los agentes de tránsito... y todo esto se me ocurre analizarlo porque cuando venía a casa, en un crucero, había varios de éstos, pero curiosamente había nada más ni nada menos que 10 (si, DIEZ) limpia carros-parabrisas. Más curioso aún, traían lentes, tenis (converse), pantalones, camisas... o sea, vestidos, sin indicios de pobreza extrema o real y ante todo, muy agresivos (cuando no accedes a recibir sus "servicios" hasta te recuerdan de quien naciste)... ¿será que si necesitan el trabajo?, ¿cuál de todos esos trabajos antes mencionados es el más difícil?, ¿trabajan por ellos y para ellos o pertenecen a algún gremio?. Pensemos

martes 24 de marzo de 2009

Dolce Gusto... casi




Hace unos cuantos días me topé con esta novedosa cafetera, la cual me resistía a comprar porque no me agrada mucho el café de cafetera, pero ante la posibilidad de prepararme un capuccino al estilo de cualquier cafetería "Sirena" pero por varios pesos menos y sin asomar la nariz fuera de casa, doblé las manitas y simplemente la compré.
Desde un principio había visto que el método ese de las cápsulas, tan higiénico y tan cómodo para el dueño, tenía una gran desventaja: NESCAFÉ marca la pauta de lo que puedo tomar y solo me proporciona una opción para usarla. Tengo que comprar una caja que contiene cierto número de cápsulas para capuccino y otra caja aparte si lo que quiero preparar es un americano o espresso. Al igual que muchos, no estaba conciente del impacto ambiental que la dichosa maquinita podría tener a la larga. Estando la cafetera en uso, moderado aclaro (usando 20 cápsulas por semana), me puse a guardar las cápsulas consumidas y me di cuenta que si el sistema no fuera caro y por cada casa hubiera uno, así como hay refrigerador, pronto estaríamos sepultados en un mar de cápsulas Dolce. Según mis cálculos, en un recipiente de 3825 cm^3 caben sin problema 20 cápsulas tal como salen de la máquina, las cuales fueron generadas en un período de 2 semanas. Si yo conservara este ritmo de consumo, en un año habré generado la "insignificante" cantidad de 0.1 m^3 de basura (un cubito de 46 cm por lado, aprox.) que no es biodegradable. 46 cm parece poco, pero estamos hablando de que probablemente el depósito final no es un vertedero formal, que es un simple basurero a cielo abierto en el cual la basura se dispersa superficialmente, no volumétricamente, donde la única ventaja es que los residuos son compactados.
Por si fuera poco, el lanzamiento de Dolce fue a nivel mundial, me pregunto que estrategia están llevando para el manejo de residuos en Europa o Estados Unidos, o más bien nos convertimos en los compradores de un producto que no fue bien recibido en aquellos países. Esa podría ser la verdadera razón de tanto "regalito" junto con la cafetera.
¡¡46 cm/año-persona!!. Ya los quisiera para ampliar el baño.
Después de hacer este análisis, me queda claro que la mía fue una mala inversión y que tengo que usar mi máquina mucho menos de lo que la uso, a menos que Nescafé me envíe un boletín donde me diga qué pasará con esos resiuduos. Me conformo con que alguno de ustedes me lo diga :).

jueves 26 de febrero de 2009

Actualización

Hoy no hay malas noticias ni quejas, solo la actualización de los blogs que leo, ya muchos me han abandonado en el camino.

miércoles 25 de febrero de 2009

Bonito Día

Léase lo anterior con un tono muy irónico. De bonito este día no ha tenido ni el nombre. Empecé la semana con una sensación de rapidez y hoy se ha detenido el tiempo en "el ombligo de la semana". Yo se que a muchos de mis conocidos no les parecerá raro, pero desde que me levanté estoy renegando por la falta de civilidad de muchos individuos.
Salgo a poner las cosas en mi carro y todos los vecinos con sus dos carros afuera y sus cocheras vacías; ya me hice una promesa de darle menos importancia mientras no se metan con mi espacio.
Después, un congestionamiento matutino de esos de miedo; sigo tratando de encontrar el modelo matemático para librar a tanto carro.
El momento álgido de mi día llegó cuando tenía que ir por Diego a la escuela y encontré que un descerebrado se estacionó justo detrás de mi, tenía milímetros para maniobrar y un señor me ayudó a buscarlo para que quitara su chatarra de mi camino (a lo que no me ayudó fue a recordarle a su progenitora). El tipo me hizo perder 15 minutos, que aunque no me faltaban y quizá me sobraban, no están para regalárselos a nadie. Obviamente también me hizo perder la paciencia.
Regresé y vi que el tipo no hizo más que reacomodar su chatarra en el mismo lugar donde estaba estorbando antes de irme y tapando un lugar que estaba vacío (de donde salí yo), me dio más coraje, porque está clarísimo que no le funciona para nada el cerebro y que no tiene ni pizca de respeto por los demás. Me tuve que salir de la facultad y darme cuenta que afuera tampoco habría lugar porque hoy, miércoles, "ombligo de la semana", habrá un concierto en el Estadio Universitario. Tuve que regresar a la facultad, pero decidida a llevar esto del estacionamiento hasta sus últimas consecuencias, y así fue. Mi primera idea fue dejarle uno de esos papelitos que suelo dejar, haciéndole ver su gran deficiencia cerebral, pero decidí no faltarle al respeto, por más que se lo merezca. Fui y me quejé con dos o tres personas y les pedí que se tomaran cartas en el asunto porque no es justo.
En fin, veremos que pasa mañana. A ver si amanezco con mejor humor y con mayor egoísmo como para pagar con la misma moneda alguno de esos "favorcitos" que suelen hacerme.
Aunque no soy una persona de fe, sigo esperando que se cumpla esa frase célebre (a reserva de las definiciones de bien y mal) "EL BIEN SIEMPRE TRIUNFA SOBRE EL MAL"

lunes 19 de enero de 2009

"Malinche"


Es un libro que entra en la categoría de novela histórica, por tanto tiene mucho de ficción y poco de verdad o hecho histórico. Hasta la fecha es el género que más me satisface ya que soy muy práctica, poco poética y además de que carezco de imaginación como para pensar en melcocha que se derrama durante el encuentro del príncipe "Fulano de Tal" y la princesa "Sutanita".

Hace ya algunos meses, elegí leer "Malinche" de Laura Esquivel, que es precisamente una pseudo biografía de Malinalli. Puedo decir que no me gustó, ni la narrativa, ni el enfoque de la historia ni mucho menos el hecho de que tenía horrores ortográficos, escasos, pero yo esperaría que fueran cero. Nunca me quedé atrapada en la trama al grado de que si volaba una mosca, la seguía y el final estuvo "muy X". La terminé de leer porque no quise dejar el libro a la mitad.

Quizá estoy siendo muy severa con el juicio, ya que hace algunos años leí un libro llamado "Amor y conquista: La novela de Malinalli mal llamada la Malinche" de Marisol Martín del Campo y fue una experiencia totalmente distinta. Podía pasar horas enteras leyendo, tanto así que terminé la lectura en 3 días.

Ahora iniciaré la lectura de un libro de Sara Sefchovich, es para lograr el desempate porque he tenido dos libros de ella en mis manos y solo logré leer uno: "Demasiado Amor", el cual me pareció muy bueno en su momento aunque ya no recuerdo de qué trata. Del que recuerdo un poco más es del que solo empecé: "La señora de los sueños", trataba de una señora ama de casa con una vida por demás aburrida, monótona y fría y que se enajenaba soñando con vidas diferentes para soportar la que tenía. Creo que debería terminar de leerla, porque justo por esos días en que la leía, mi vida pintaba para ser como en su historia y decidí cambiarla.
Bueno, retomando el tema de mi nueva lectura, leeré a la Sefchovich. El libro se llama "País de mentiras" y, obviamente, el país es México y las mentiras sobra decir donde están (algo así como la vitacilina). Escuché una crítica en un programa de radio y lo que realmente me atrajo fue el planteamiento de la naturalidad con que tomamos la ausencia de la verdad y la necesidad de adornar las verdades duras con palabras dulces, entre otras cosas.

Ya les contaré como se pone la lectura, mientras cuéntenme que están leyendo.