lunes, 24 de noviembre de 2008

El mirador


Pues si, ayer domingo fuimos al mirador donde ondea la Bandera de México tan seguido como las inclemencias del tiempo se lo permiten. Afortunadamente el lábaro ahora es de tela de ¿mejor? calidad porque dicen (no me consta) que antes a la primera lluviecita o aironazo se hacía tiritas.
Independientemente de los contratiempos que ha sufrido la bandera, hay que admitir que el lugar está muy bonito, el camino para subir está pavimentado y uno puede subir en carro o a pie. Tanto el camino como la explanada están muy limpios además de acompañarse por un pasto muy cuidadito que hacen lucir mucho al lugar.
Sobre el pasto hay unas bocinas verdes que dan el toque místico al recorrido (siempre y cuando no les toque escuchar a Aerosmith), mientras escuchas el Jarabe Tapatío, recorres toda la explanada desde la cual tienes vista a la mayor parte de la ciudad. Ante cada uno de los cerros está una foto que los identifica por nombre y forma. Para la mala suerte de nuestra familia Telerín, solo pudimos ver las fotos que indicaban qué deberíamos ver, porque desde esa altura el día de ayer solo se veían nubes grisáceas :(. Para muestra, un botón... ¿si distinguen el cerro?. Ahí se debería ver el cerro del Topo Chico.

Y Universidad sigue en ruinas.

jueves, 20 de noviembre de 2008

¡¡¡¡¿¿¿CUÁNDO???!!!!


¿Cuándo volverá Av. Universidad a la normalidad?, o ¿será que esa será su normalidad?.
Entre las obras del metro que iniciaron hace más de un año (creo que mucho más) y que al parecer no tienen para cuando acabar al 100%, (que el camellón, que el pasto, que el asfalto, que la pintura, que...) se les ha unido una serie de reparaciones que al parecer corren a cargo de gas natural; toda la avenida parece territorio en guerra: agujeros, camiones estorbando, más agujeros, mangueras regadas, más agujeros... como incipiente científica he intentado plantear un modelo que me permita predecir el tráfico de las mañanas, pero hasta la fecha ha sido imposible porque siempre hay una variable nueva por considerar, ya sea directamente implicada con el tráfico o secundariamente. No falta que; puede ser desde el mega agujero que se hizo por una llovizna, hasta un agujero de poca área superficial pero de gran profundidad hecho por algún lunático que tiene que poner mangueras (que son necesarias, indiscutiblemente), pero que no tapa sus desmanes ¡¡ni los gatos hacen eso!!.
En fin, seguiremos esperando a que las labores terminen; a ver qué se termina primero, si las obras, nuestra paciencia, o nuestros carros.
¡Ah!, la foto que agregué no muestra ni un 10% de la realidad de toda esta avenida.

martes, 11 de noviembre de 2008

Problemas Técnicos II


Pues me quedé con las ganas de poner la imagen en el encabezado, muy grande para ponerla en ese pequeño lugar y mi talento y tiempo para hacer que encaje en este momento están ausentes por un dolor de cabeza que me aqueja desde hace unas cuantas horas. Me conformo con ponerla como parte de la entrada y presumirles que "ese fruto" (así lo llamó correctamente S) es el producto de años de cuidado y dedicación a mis plantas, en particular a una enredadera (o más bien trepadora) que vulgarmente es conocida como "Moneda".
Esta verde aportación a la humanidad (particularmente para mis vecinos que la ven crecer en sus paredes también) se encuentra en el patio trasero de la casa, acompañada por un árbol que solicitó asilo en el lugar menos pensado (el cual se ha dedicado a esparcir hijitos por todo mi jardín) y por una pequeña superficie de pasto. Todos los miembros del jardín que se encuentran a nivel de piso, aunque tienen instalado un riego, reciben agua la mayoría del tiempo desde la lavadora o desde el cielo y, no están para saberlo, pero les ha sentado de maravilla.
Hago la oportuna aclaración de que desconozco si por el hecho de que se llame moneda tenga alguna leyenda o implicación supersticiosa acerca del dinero o la suerte (así como una planta que se llama Millonaría, o como la Albahaca y otras tantas), es algo que no me interesa, para mi es suficiente el placer de ver mi casa verde (la planta está cubriendo las paredes de la casa), llena de vegetación que tan ausente está en muchas casas a la redonda (y al decir redonda me refiero a un radio de varios kilómetros) y ¡no importa cuánto tenga que barrer ni que podar!, Diego tiene que crecer con plantas y sus bichos, tal como lo hice yo, para poder saber de respeto y tener conciencia de lo que es la naturaleza (aunque sea una versión mini y, en ocasiones, poco atractiva a la vista por la proliferación de arañas de no muy buen ver).
Se me van las ideas, empezó Big Bang Theory :).

Problemas técnicos

Me encontraba cambiando la foto del encabezado del blog, y como a fuerza quiero que sea esa que se ve, estoy sufriendo porque no logro ajustarla al espacio disponible. La verán así por unas cuantas horas (si es que alguien aún me lee) ya que no me queda más tiempo disponible por el momento.

viernes, 31 de octubre de 2008

Día de la madre

No me equivoqué de fecha, y no es el día de la madre en ningún otro país, solo me refiero a que se acerca el cumpleaños de mi hijo y para mi ese es mi día de la madre (no el que la mercadotecnia dicta), obviamente ese día también es el día del padre y el del niño, mi niño y de eso quiero hablar: el cumpleaños número 5 de Diego.
Es difícil hacer una retrospectiva del suceso, han sido cinco años de cambios, algunos radicales otros no tanto; algunos solo han sido de cáscara otros han sido internos. También han sido cinco años de diferencias "familiares" porque en el momento que te conviertes en padre, toooooooodos los "expertos" que ya han echado a perder a otras generaciones quieren opinar e influir en el modo en el que decides educar a tus hijos - al que le quede el saco... -; sin embargo, tras diálogos intensos y a veces acalorados se han solucionado esos detalles entre las personas directamente involucradas en el proceso: madre, padre e hijo.
Me complace informarles que, a pesar de las discordias temporales antes mencionadas, el bien ha triunfado y la educación de mi pequeño batracio va viento en popa, y no lo dije yo, lo dijo la escuela.
Ya les había contado que Diego está en una escuelita que trabaja con un sistema constructivista y a la cual yo le tenía poca fe (solo por ser privada, ya que vengo de escuelas públicas); él se ha sentido muy a gusto, tanto así que por las mañanas se baja del carro y se despide desde una cuadra antes de llegar a la escuela y avanza corriendo y se mete sin mirar atrás. No me siento desplazada, me da gusto que muestre esa independencia y esa aparente necesidad por llegar a su segundo hogar (pasa como 11 horas ahí). Bueno, en esa escuelita es obligatorio hacer un examen psicológico del niño, que se complementa con una entrevista que se hace a los padres y en función de los resultados se le asigna la terapia casi obligada al niño o al conjunto. Mi hermana, por una referencia cercana sabía de la "obligatoriedad" de la terapia y ya estaba yo parada de pestañas desde el inicio del ciclo por todo lo que implicaría el hecho de que el niño la necesitara: dinero, tiempo, esfuerzo. Afortunadamente, el resultado de la evaluación ya pintaba bien desde la entrevista, la psicóloga nos felicitó porque a pesar de "esas pequeñas" diferencias tenemos muy claro que lo primero es la educación y la salud de Diego. Por otro lado, la otra psicóloga que me entregó el resultado del examen psicológico del pequeño individuo, aunque no me felicitó, me dijo que Diego va por buen camino y que la forma en la que lo estamos llevando es apropiada para su intelecto. También mencionó que tiene un impresionante talento para dirigir a masas (masitas pues) y generar ideas para solucionar problemas, así como una habilidad que ya quisiéramos muchos para aprender y repetir.
Es importante que se entienda que no estoy presumiendo (aunque si soy mamá gallina), a lo que realmente quería llegar era al asunto de la estimulación temprana. A diferencia de muchas, yo ni siquiera tenía tan en mente ser mamá, y el día que se presentó la oportunidad y después de algunos tropiezos, decidí que yo no sería una mamá cualquiera y mi hijo tampoco sería un niño cualquiera, decidí que mi hijo tendría una educación mejor que la que yo tuve, que, dicho sea de paso no fue mala, sin embargo pudo ser mejor.
Desde mi punto de vista, hay dos fallas en la forma que me educaron: falta de estimulación y falta de medios para potenciarla. La segunda era una dificultad técnica, vivir en un cerro medio alejado de la civilización no ayudaba. En la primera, mucho que hacer y es en esa parte en la que me he concentrado, a veces enérgicamente otras no tanto. La estimulación, Diego la ha recibido desde bebé, todo el primer año (y a pesar de mi genio) estuve dedicada a él: libros, videos, juegos, juguetes, números, letras, figuras, etc.. Desafortunadamente para él, mi forma de jugar es muy lúdica (lúdica poco divertida para un niño), poco a poco se ha ido acostumbrando hasta el punto de invitarme a jugar juegos que él inventa y en los que se necesita estar atentos o se necesita saber algo (que a veces ni yo se, como los nombres de las galaxias) para poder jugarlos, me temo que algunos niños quedan excluídos de sus juegos y más me temo que en el futuro el podría ser el excluído. Se leerá feo, pero a veces prefiero que llegue al punto de la exclusión, antes que el se convierta en un "guerrero" más, aficionado de las armas de juguete, de las figuras de acción y de la destrucción. Esto ya ha llegado a suceder, de repente acomoda sus dedos como si fuera una pistola y "dispara", inmediatamente es informado por parte de padre o madre acerca de la acción y de sus posibles consecuencias a corto, mediano o largo plazo, muestra algo de incomprensión y posteriormente apoya la moción y decide no repetirlo porque es un hecho violento sin sentido (por lo menos no lo repite en casa), se pone a jugar con sus "canicas pegajosas" (imanes) y a ver la tele. De pronto noto curioso todo lo anterior, ya que aunque soy mujer, tenía una exagerada tendencia por los juguetes de niño: carritos, canicas, trompos, yoyos, etc. y, en particular recuerdo haber tenido una pistola con su cinturón, un sombrero y botas de vaquero. No soy violenta, pero no recuerdo si es consecuencia de que recibí información de que eso era solo un juego. Mientras son peras o manzanas, con mi heredero no vacilo y repruebo (al igual que marido) jugar ese tipo de juegos y apruebo todos los juguetes "ñoños" y educativos.
Retomando el asunto del cumpleaños y agregando un poco más de "amargosidad" materna al mismo, informo que no habrá fiesta y que a duras penas habrá pastel. Aunque se que a Diego le gustan las fiestas, se que le gusta más la idea de recibir unos cuantos juguetes que durarán mucho más que un efímero festejo lleno de globos, ¿regalos? y niños gritones.
En algún momento de mi vida, reclamé por la falta de medios para que yo aprendiera más. Hoy, a pesar de la vida tan ajetreada que se lleva en la tercera ciudad más grande de la República Mexicana, estoy contenta porque mi hijo tendrá mejores y mayores oportunidades para aprender.
El tiempo dirá

sábado, 13 de septiembre de 2008

Un nuevo blog

Hoy he creado otro blog. Nació con la intención de mostrar recetas de cocina fáciles y rápidas, así que los invito a verlo

http://acocinaralgofacil.blogspot.com/

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Huele a cloro

Más bien apesta a cloro, pero no crean que me encuentro ante una de las antes famosas fugas de cloro de CYDSA, no. Me encuentro ni nada más ni nada menos que en el CEA, una escuelita de natación que está en San Nicolás de los Garza y que es de los dueños de la escuela en la que ahora está Diego (IFI). Sin afán de menospreciar (o bueno, un poco), me encuentro ante la sociabilísima forma de ser de las mujeres: unas están en la total baba, viendo la inmensidad del azul alberca y sinceramente espero que estén pensando en algo tan profundo como el mar, porque de lo contrario están desperdiciando el tiempo. Otras, están en el mero mole: el chisme; caras van, caras vienen y la plática no se detiene más que para llevar a los niños al baño o ver quién grita y por qué. Obvio que yo también tengo cola que me pisen, soy el único fenómeno que trae una computadora a unos cuantos metros de una alberca y a centímetros de niños empapados que transitan por este lugar, además de portar unos audífonos que me encierran en mi esfera y no me permiten (afortunadamente) entablar relación con todas las demás que no están escribiendo en una computadora. Falta un minuto para que la clase termine. Al rato le sigo.

Ya es al rato, pero fue tanto rato que se me pasó a otro día. Terminada la clase, cada madre pasó por su hijo(a) a darle una enjuagada y quitarle un poco del mucho cloro que se les impregna en cada sesión, creo que mi hijo va a terminar blanco.

Creo que es evidente mi negación al hecho de pertenecer a un gremio o grupo que rige su modo de vida en función del dinero, es la gran desventaja de tener a un niño en una escuela particular. Sin embargo, y pese a quien pese (incluso a mi), el IFI es una buena opción porque tratan de mostrar a los niños una amplia gama de actividades que les pueden resultar en aprendizaje, sobre todo del aprendizaje para la vida. Hay gente preparada, calificada y comprometida con la educación y los valores de los niños aunque cuestan, pero es parte de la evolución y de vivir en una ciudad donde las dependencias de gobierno están autodestruídas.

Y, como dicen por ahí, aquí me tocó vivir y no me queda más que difundirme e involucrarme en lo estrictamente necesario, sin olvidar que aunque esté en desacuerdo con el estilo de vida de muchos, no soy quien para reprobarlo o aprobarlo y debo repetar su elección, así como cada uno respeta las mías. Me dedicaré a ver la paja en el ojo propio.

Escuchen a Bitter:Sweet, altamente recomendable.